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¿POR QUÉ Y PARA QUÉ ES IMPORTANTE DECLARAR?


Porque lo que hace a una administración tributaria poderosa es la información. De esta forma, quienes ganan poco, con su declaración ayudan a la DIAN para que quienes ganan más, paguen lo que tienen que pagar.

Así, con la presentación de la declaración de renta de las personas naturales, la DIAN podrá realizar cruces de información que permitan detectar a quienes no cumplen con su deber formal de declarar y/o pagar este impuesto.

SI DEBE DECLARAR. SIGA LOS PASOS DESCRITOS A CONTINUACIÓN:

  1. Está inscrito o debe actualizar el RUT (Puntos de Contacto DIAN – Portal web)
  2. Identifique su categoría (empleado, trabajador por cuenta propia, otro)
  3. Identifique el sistema de cálculo a utilizar: Ordinario, IMAN o IMAS.
  4. Si le corresponde, Pague.

Declarar, no implica pagar

  • En algunos casos, el cumplimiento de la obligación tributaria de la declaración, no necesariamente significará que se tengan que realizar pagos, puesto que al aplicar las deducciones que sean posibles (aportes a seguridad social, pagos de créditos hipotecarios) el valor del impuesto a pagar será “cero”.
  • Los empleados y trabajadores por cuenta propia, a quienes sus empleadores les realizan retenciones mensuales, estas se convierten en “pagos anticipados” del impuesto de renta, es decir, cada mes, cuando el empleador le descuenta al trabajador la retención en la fuente, está anticipando por cuotas el valor del impuesto de renta y no tendría que pagar sumas adicionales al presentar la declaración.

El IMAN y el IMAS no son nuevos impuestos

El Impuesto Mínimo Alternativo Nacional (IMAN) y el Impuesto Mínimo Alternativo Simple (IMAS) son formas para determinar las bases gravables y el impuesto sobre la renta a pagar. No son nuevos impuestos.

  • Con el IMAN y el IMAS la reforma buscó mejorar la distribución de la carga tributaria en el país.
  • Optar por el IMAS, para quienes así lo pueden hacer, facilita el diligenciamiento de la declaración al tener menos casillas (cerca de 60) frente a la declaración tradicional de renta (107) y queda en firme ante la DIAN en seis meses, en lugar de los dos años.